HUMILDE, FERVOROSA, PACIENTE Y CARITATIVA HERMANDAD DE NUESTRA SEÑORA DEL ROCÍO "ROCIEROS DE CORAZÓN",

  Erigida y establecida canónicamente en la arquidiócesis de Mérida, Venezuela el cinco de diciembre de dos mil catorce.

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ÍNDICE

Erección Canónica ¿Qué es una hermandad? ¿Cual es nuestra misión? ¿Cómo convertirse en Rociero de Corazón?
Nuestras autoridades Nuestros símbolos  Nuestras celebraciones  Hermanos honoríficos  Hermanos mayores La Fundación
 

    El código de derecho canónico promulgado  por la Autoridad de Juan Pablo II,  Papa
en Roma, el día 25 de Enero de 1983 es muy claro al respecto, por eso citamos textualmente
al capitulo que habla de las Asociaciones de Fieles, el cual incluye los cánones 298-329.

 
 

NORMAS COMUNES

298 § 1.    Existen en la Iglesia asociaciones distintas de los institutos de vida consagrada y de las sociedades de vida apostólica, en las que los fieles, clérigos o laicos, o clérigos junto con laicos, trabajando unidos, buscan fomentar una vida más perfecta, promover el culto público, o la doctrina cristiana, o realizar otras actividades de apostolado, a saber, iniciativas para la evangelización, el ejercicio de obras de piedad o de caridad y la animación con espíritu cristiano del orden temporal.
 § 2.    Inscríbanse los fieles preferentemente en aquellas asociaciones que hayan sido erigidas, alabadas o recomendadas por la autoridad eclesiástica competente.
299 § 1.    Los fieles tienen derecho, mediante un acuerdo privado entre ellos, a constituir asociaciones para los fines de los que se trata en el c. 298 § 1, sin perjuicio de lo que prescribe el c. 301 § 1.
 § 2.    Estas asociaciones se llaman privadas aunque hayan sido alabadas o recomendadas por la autoridad eclesiástica.
 § 3.    No se admite en la Iglesia ninguna asociación privada si sus estatutos no han sido revisados por la autoridad competente.
300 Ninguna asociación puede llamarse «católica» sin el consentimiento de la autoridad competente, conforme a la norma del c. 312.
301 § 1.    Corresponde exclusivamente a la autoridad eclesiástica competente el erigir asociaciones de fieles que se propongan transmitir la doctrina cristiana en nombre de la Iglesia, o promover el culto público, o que persigan otros fines reservados por su misma naturaleza a la autoridad eclesiástica.
 § 2.    Si lo considera conveniente, la autoridad eclesiástica competente puede erigir también asociaciones que directa o indirectamente busquen alcanzar otros fines espirituales, a los que no se provea de manera suficiente con la iniciativa privada.
 § 3.    Las asociaciones de fieles erigidas por la autoridad eclesiástica competente se llaman asociaciones públicas.
302 Se llaman clericales aquellas asociaciones de fieles que están bajo la dirección de clérigos, hacen suyo el ejercicio del orden sagrado y son reconocidas como tales por la autoridad competente.
303 Se llaman órdenes terceras, o con otro nombre adecuado, aquellas asociaciones cuyos miembros, viviendo en el mundo y participando del espíritu de un instituto religioso, se dedican al apostolado y buscan la perfección cristiana bajo la alta dirección de ese instituto.
304 § 1.    Todas las asociaciones de fieles, tanto públicas como privadas, cualquiera que sea su nombre o título, deben tener sus estatutos propios, en los que se determine el fin u objetivo social de la asociación, su sede, el gobierno y las condiciones que se requieren para formar parte de ellas, y se señale también su modo de actuar, teniendo en cuenta la necesidad o conveniencia del tiempo y del lugar.
 § 2.    Escogerán un título o nombre que responda a la mentalidad del tiempo y del lugar, inspirado preferentemente en el fin que persiguen.
305 § 1.    Todas las asociaciones de fieles están bajo la vigilancia de la autoridad eclesiástica competente, a la que corresponde cuidar de que en ellas se conserve la integridad de la fe y de las costumbres, y evitar que se introduzcan abusos en la disciplina eclesiástica; por tanto, a ella compete el deber y el derecho de visitarlas a tenor del derecho y de los estatutos; y están también bajo el régimen de esa autoridad, de acuerdo con las prescripciones de los cánones que siguen.
 § 2. Todas las asociaciones, cualquiera que sea su especie, se hallan bajo la vigilancia de la Santa Sede; están bajo la vigilancia del Ordinario del lugar las asociaciones diocesanas, así como también las otras asociaciones en la medida en que trabajan en la diócesis.
306 Para tener los derechos y privilegios de una asociación y las indulgencias y otras gracias espirituales concedidas a la misma, es necesario y suficiente haber sido admitido válidamente en ella y no haber sido legítimamente expulsado según las prescripciones del derecho y los estatutos propios de la asociación.
307 § 1.    La admisión de los miembros debe tener lugar de acuerdo con el derecho y con los estatutos de cada asociación.
 § 2.    Una misma persona puede pertenecer a varias asociaciones.
 § 3.    Los miembros de institutos religiosos pueden inscribirse en las asociaciones, con el consentimiento de sus Superiores, conforme a la norma del derecho propio.
308 Nadie que haya sido admitido legítimamente en una asociación puede ser expulsado de ella, si no es por causa justa, de acuerdo con la norma del derecho y de los estatutos.
309 Las asociaciones legítimamente establecidas tienen potestad conforme a la norma del derecho y de los estatutos, de dar normas peculiares que se refieran a la asociación, de celebrar reuniones y de designar a los presidentes, oficiales, dependientes, y a los administradores de los bienes.
310 La asociación privada no constituida en persona jurídica, no puede, en cuanto tal, ser sujeto de obligaciones y derechos; pero los fieles que son miembros de ella pueden contraer obligaciones conjuntamente, y adquirir y poseer bienes como condueños y coposesores; y pueden ejercer estos derechos y obligaciones mediante un mandatario o procurador.
311 Los miembros de institutos de vida consagrada que presiden o prestan asistencia a las asociaciones unidas de algún modo a su instituto, cuiden de que esas asociaciones presten ayuda a las obras de apostolado que haya en la diócesis, colaborando sobre todo, bajo la dirección del Ordinario del lugar, con las asociaciones que miran al ejercicio del apostolado en la diócesis.
 

 ¡...hablando entonces de hermandades rocieras!

 

     En Venezuela, no es tan grande, desarrollada u organizada la tradición de las cofradías o hermandades; una cofradía  o hermandad es una asociación de fieles católicos, pública o privada, establecida conforme al Derecho Canónico.

     Las cofradías o hermandades, reúnen a los creyentes en torno a una advocación de Cristo, de la Virgen  o de un santo, un momento de la Pasión o una reliquia, con fines piadosos, religiosos o asistenciales.

     Se habla entonces de cofradías o hermandades sacramentales, cristológicas, marianas, santísimos, de ánimas, mixtas y  pasionarias entre otras. Se acostumbra entonces a hablar o admitir tradicionalmente, tres tipos de cofradías: Penitenciales, las que hacen pública estación de penitencia en Semana Santa. Sacramentales, las que cultivan, como objetivo básico, la devoción y adoración hacia el Santísimo Sacramento del altar y las de Gloria, que es como se denomina, en algunas partes, a las hermandades que no encuadran en ninguno de los dos segmentos anteriores; normalmente, fomentan el culto a alguna advocación mariana o a algún santo.

 

Las hermandades rocieras, son entonces hermandades
de gloria; veneran a Nuestra Señora del Rocío...

 

     En principio, cualquier cristiano puede formar parte de una cofradía, sin más trámite que conseguir la firma aval de algún hermano, o la admisión autorizada por la junta de gobierno después cumplir con una serie de requisitos.  Los nuevos miembros realizan un acto de admisión, que se denomina Jura de Reglas o promesa, en la cual el neófito estampa un ósculo en el Libro de Reglas y el Evangelio; acto en que renueva, afirma y jura su condición cristiana y, por supuesto, promete fidelidad y servicio a dicha Hermandad.

 

¡...toda hermandad, agrupación o peña, registrada y reconocida debidamente
ante la autoridad eclesiástica  y la curia tiene ese rango, después de obtenido
el decreto según lo establecido en la ley, debe presentarse  ante la  Hermandad Matriz
de Almonte, el Obispo diocesano de Huelva y espera ser reconocida como filial!

 

    Una hermandad solo recibe el título de filial, según ciertos criterios y normas que solo estudia, conoce y aprueba la Real Ilustre y Pontificia Hermandad Matriz de Nuestra Señora del Rocío de Almonte.  Luego de su erección canónica debe presentarse ante las autoridades diocesanas, la junta de gobierno de la  I. R. P. H. M. de Almonte y pasado el tiempo prudencial, estudiadas las costumbres, desempeño y desenvolvimiento de esa hermandad, esta ultima decide conceder o no el título de Filial.

      Hay un tema importante, muy profundo e interesante y quizás nos atañe o afecta más que a otros, no existe una amplia tradición de hermandades fuera de España y sus relaciones con la Hermandad Matriz de Almonte, por lo que el tema es un poco nuevo y no existen protocolos conocidos, lo que genera en algunos momentos diferencias o imperfecciones sobre el tema, los rocieros de corazón esperamos contribuir con este protocolo para permitir la unidad de los rocieros fuera de España y agradecemos infinitamente a las autoridades de la Hermandad Matriz y la maravillosa gente de Almonte por sus consejos, ayudas, experiencias compartidas y la maravillosa acogida que siempre nos brindan.

 

QUE VIVA LA VIRGEN DEL ROCÍO, PATRONA DE ALMONTE, DESDE 1653, REINA DE LA MARISMA, Y DE LOS ÁNGELES  MADRE DE DIOS Y DE TODOS LOS ROCIEROS DEL MUNDO.

SoyRociero.com, es la página web y contacto virtual de la humilde, fervorosa, paciente y caritativa hermandad de nuestra Señora del Rocío ROCIEROS DE CORAZÓN,

hermandad@soyrociero.com,  P.O.BOX 30, La Parroquia, Mérida 5115, Venezuela o contáctenos a través de nuestra sede social o casas de hermandad regionales.